Una cosa que no sabía antes de abrir un blog como éste, es que tenerlo te pone a prueba. Uno gestiona un espacio en el que todo el mundo puede decir lo que le parece, y las tentaciones para modificar ese discurso colectivo que se va generando, son constantes. Hablo, claro, de cuando las opiniones de los participantes son contrarias a las de uno mismo. Dejando a un lado los meros insultos, no hay muchas más intervenciones que justifiquen la censura por parte del dueño de un blog, o eso creo yo.Muchos blogueros terminan convirtiendo sus bitácoras, quizás sin darse cuenta, en pequeños Ministerios de Propaganda al servicio de su propia imagen. Hay quienes sin recato alguno deciden no publicar nunca a los discrepantes. Otros lo hacen sólo cuando esas intervenciones no ponen en peligro el equilibrio entre la “línea editorial” y las críticas. En cualquier caso, se trata de rediseñar la opinión pública para ajustarla a los intereses del “moderador”. Es penoso que reprochemos esta estrategia al dictador de turno y después actuemos igual cuando tenemos el poder de decidir quién opina y quién no.
Esto me lleva a una triste conclusión: hay mucha gente que tiene un blog no para exponer sus opiniones a las críticas y tratar de aprender algo de ellas, sino para reafirmarse en lo que ya piensan. Cosa legítima, pero entonces, ¿por qué la posibilidad de que otros participen? ¿Sólo para recibir halagos? ¿Por qué debe ser publicado un escueto “Gran post, fulanito” y censurado un igualmente escueto “Patético post, fulanito”? ¿Por qué tantos blogueros deciden terminar unilateralmente las conversaciones con un “ya no me interesa”, sin darse cuenta de que tal vez el otro (o algún lector de su blog) quiere continuar? ¿Por qué a tantos les pirra tener siempre la última palabra, hasta el punto de censurar todas las intervenciones posteriores a la que ellos concibieron como maravilloso cierre del debate? De los blogs en los cuales las entradas de su autor son respondidas normalmente por una treintena de comentarios elogiosos, ¿cuántos concitan una verdadera unanimidad laudatoria? ¿Cuántos no son en realidad el producto de una cuidadosa purga?
Debería existir un espacio en Internet en el cual poder reproducir los comentarios eliminados y no publicados en blogs y foros, información hurtada de la discusión pública. Sabríamos algo más sobre el participante censurado, pero ante todo mucho más sobre el bloguero censor.

12 comentarios:
Rubén:
No creo que en los blogs suceda algo muy diferente a lo que pasa en otros espacios, salvo que la web tiene sus particularidades.
En principio, a muchas personas no les gusta discutir. Esto lo vengo notando en reuniones y encuentros con amigos y conocidos. La suceptibilidad de algunos lleva a que toda diferencia de opinión se tome como una ofensa personal. En esto, claro está, también influye el modo de decirlo y, en este sentido, debo decir que el mensaje escrito es fácilmente malinterpretado, porque es difícil comunicarse con gente que uno no conoce y es también difícil interpretar un énfasis, un tono, una broma, una ironía. Digo (escribo) esto porque suelo discutir muy fuertemente con mis amigos (mis compañeros de blog, especialmente) y sin embargo no nos enojamos en serio.
Para mí no cabe la censura en los blogs, salvo en los casos de insulto, agravio o agresión. ya nos hemos cruzado en algún otro blog y siempre vuelvo por aquí.
Un saludo.
Coincido en todo, Colucci. Que a uno no le guste discutir es respetable; lo que me molesta son los que discuten hasta que ellos quieren y entonces le tapan la boca al discrepante, simulando una "victoria" que ni es real ni era en realidad el objetivo de nadie (o no debería). El insulto todos sabemos lo que es; el problema viene con los "agravios" o "agresiones". Yo creo que en estos casos la manera de arreglarlo es explicarse (y dar la oportunidad a otros de explicarse) más y mejor. Al menos era eso lo que prometía Internet, ¿no?
Saludos.
Y añado: si esto pasa en blogs sobre arte, ¿qué no pasará en los de política?
Explicarse es la manera.
A mí me sirve mucho discutir con quienes no piensan como yo cuando tienen cómo argumentar. Eso me enriquece. Pero también el mundo está lleno de opinólogos y la web no es la excepción.
Este es un país muy apasionado que raya con lo intolerante. De política se hace muy difícil hablar. Esto, a mi juicio, sintetiza muy bien y con humor el blanco/negro argentino:
http://sindudamente.blogspot.com/2010/05/sintesis.html
Creo que me falta saber muchas cosas para entenderlo bien.
Entiendo, mucha política local.
Argentina suele ser un interminable Boca-River.
Estás enojado porque no publican tus comentarios, nadie está obligado a soportarte. Tu no quieres debate, quieres desahogar obsesiones o traumas.
Estupideces como esta sí deberían ser borradas. Saludos,
¿Por qué? Si a él le divierte, y además le sirve para "desahogar obsesiones o traumas..."
No nos estafes Rubén. En el blog de Fernando están publicadas tus monsergas inacabables. Por cierto que nadie las comenta.
Anónimo, no seas pesado: de mis monsergas sólo están las que O'Connor quiso publicar, y en las censuradas no había insulto alguno, como sé que sabes. Te recuerdo el título de su post: "Intolerancia". Pues eso.
Hay comentarios buenísimos también, si uno sabe aceptar argumentos, como decís vos, aunque sean contrarios a las propias opiniones. Me parece muy justo dedicarles, al menos una vez al año, alguna entrada.
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