martes, 13 de julio de 2010

No es el qué ni el cómo, sino el porqué

Al principio fue una pieza audaz. De un tipo de música que es, junto al rock de los años 60, la que en mi opinión mejor nos traslada a su época. No es solo sofisticación musical; es también la física de Newton, la filosofía de Leibniz o la ingeniería política de Luis XIV; todo un mundo que se estaba haciendo muy complicado desde que microscopios y telescopios empezaron a dejar claro que Dios no estaba por ninguna parte, al contrario: había mucho más de lo que sus siervos habían prometido en su nombre. Es decir, esto:



Y los siglos pasaron, y el mundo cambió, y mucho. O eso dicen:



Cuando uno comprueba cómo la estética de masas ha sido capaz de metabolizar sin problemas a un Vivaldi, siente que ha habido un triunfo, aunque sin saber muy bien de quién. ¿De Vivaldi, de los rockeros horteras que –admitámoslo- lo interpretan sin traicionarlo, o del público que es capaz de saltar y chillar escuchando la música que iluminó la Venecia de Canaletto?:



Sí, una victoria en cualquier caso. Pero, como -¡ay!- el mal siempre atrae más que cualquier cosa, nada se puede comparar a la experiencia de constatar que la inmortalidad de ese bajo continuo que atraviesa siglos de glorias exclusivamente humanas, se puede encarnar también en un productor ocurrente que se frota las manos mientras piensa algo así como “con esta chinita nos haremos de oro”:



En este punto podemos llegar a llorar, y hacerlo en la convicción de que nuestras lágrimas serán de muy distinto gusto al de las que resbalaban por aquellas mejillas barrocas, sin embargo tan presentes todavía en nuestra memoria al evocar –incluso con esta versión, Vivaldi del demonio- cómo empezó todo.

16 comentarios:

Luis Colucci dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Colucci dijo...

Interesante post, Rubén. Me permito hacer algunas acotaciones:
"De un tipo de música que es, junto al rock de los años 60, la que en mi opinión mejor nos traslada a su época."
Tengo la tentación de coincidir plenamente con esta opinión, pero probablemente muchas músicas nos trasladen tan bien como éstas a sus respectivas épocas.
"(...)Los rockeros horteras que –admitámoslo- lo interpretan sin traicionarlo, o del público que es capaz de saltar y chillar escuchando la música que iluminó la Venecia..."
No comparto eso de que lo interpretan sin traicionarlo. La interpretación no es sólo tocar las notas escritas.
El público no es, en general, capaz de saltar y chillar con la música de Vivaldi, sino con una parodia involuntaria de un fragmento de ella. No sé si se trata de un triunfo de Vivaldi, del sistema armónico funcional, o de que queda bien decir que a uno le gusta esa música.
Pensaba también que la música popular con frecuencia se vale de armonías y formas que tienen mucho que ver con el barroco. Por ejemplo, las danzas populares argentinas tienen mucho que ver con las piezas de la suite barroca.
"(...)Un productor ocurrente que se frota las manos mientras piensa algo así como 'con esta chinita nos haremos de oro'"
Absolutamente de acuerdo.
"(...) Nuestras lágrimas serán de muy distinto gusto"
Seguro. De distinto gusto que en el barroco si se escucha ahora una interpretación de Anne Sophie Mutter o Il Giardino Armónico. Amargas si se escucha eso con lo que a Vanessa Mae le va tan bien.
El comentario suprimido era mío.
Saludos.

Anónimo dijo...

De qué te quejas Rubén? aclárate.

Rubén dijo...

Colucci: puede que haya otras músicas que evoquen su época igual o mejor; ¿cuáles, para ti? Más allá de esta curiosidad, ¿por qué crees que los rockeros traicionan a Vivaldi? (ve con cuidado, no te vayas a encontrar defendiendo el concepto musical y el contexto por encima de la mera forma). Tampoco veo que ninguna de las versiones que enlazo sea una parodia ni voluntaria ni involuntaria, cosa que estos fantoches sí consiguieron, y con creces:

http://www.youtube.com/watch?v=WJi16ylLdac

Alucinante, ¿no?

Me interesa lo de las danzas argentinas, ¿podrías poner algún ejemplo? Yo también veo "barroco" en un montón de músicas (contemporáneas, incluso), muchas veces no sé bien por qué.

Por supuesto, esos intérpretes que mencionas son de lo mejor, pero admitamos que no dejan de ofrecernos, en buena medida, una reconstrucción de Vivaldi. Lo de Vanessa Mae para mí tiene el interés -agridulce- de que un montón de gente lo percibe como "un tema buenísimo", sin tener ni idea ni de dónde proviene, ni de por qué se hace ni de la gran distancia que hay entre lo primero y lo segundo.

Anónimo: el post no es una queja; solo son cosas que se me ocurren cuando oigo esas músicas; más para debatir un poco que para sentar cátedra o meterme con fulanita o menganito.

Gracias por vuestros comentarios.

Luis Colucci dijo...

Rubén:
Esto es muy largo y el tiempo y el espacio no me alcanzan. Empiezo con esto de un musicólogo y después sigo:
"Los bailes criollos son los antiguos bailes cortesanos europeos americanizados. La corriente de los salones y la del teatro son las principales vías de transporte y de penetración.
Nuestros bailes llegaron de España; pero también a través de España, y directamente de Francia."
"No llegaron los bailes en bloques y al comienzo, sino en todos los tiempos, como hasta hoy. América folklórica no es España folklórica sino España culta, Europa culta."
"Las danzas no llegaron con la masa directamente a cada lugar. Los bailes cortesanos europeos se instalaron en las ciudades virreinales y se crearon en ellos focos independientes de transformación y difusión. Tres ciudades asumieron en Sudamérica el control, la promoción y la difusión: Lima, primero, y durante siglos; Río de Janeiro y Buenos Aires después. Varias ciudades se convirtieron en subfocos de promoción e irradiación.
Los bailes europeos no se mezclaron con los indios y los africanos para elaborar los bailes criollos; descendieron de los salones superiores a todos los grupos que los sociólogos llaman “inferiores”, pero no consta que los híbridos así formados, ascendieran de nuevo de alguna aldea a los salones para alcanzar dispersión continental. No hay en nuestras danzas formas indias o africanas generalizadas (el Carnavalito vive en un islote); las influencias negra e indígena se sienten a veces en el estilo. Los negros, en particular “vitalizan el ambiente americano con imponderable inyección de temperamento, de aptitudes, de maneras de hacer...”
Carlos Vega, “Acerca del origen de las danzas folklóricas argentinas”, en: Revista del Instituto de Investigación Musicológica "Carlos Vega", Nº 1, 1977, p. 9-10

Luis Colucci dijo...

Sigo, pero no termino.
Kurt Pahlen sostuvo algo parecido a lo que dijo Carlos Vega:
"Quien hoy observa en algún rincón de la América latina una fiesta dominguera en la campaña se extrañará sin duda viendo bailes que parecen ser imitaciones directas de danzas cortesanas de los siglos XVII y XVIII europeos. Ya las impresiones exteriores lo muestran: casi no hay danzas de parejas y, menos, enlazadas, los bailarines apenas se tocan con la punta de los dedos y llevan muchas veces pañuelos en las manos; las figuras tienen muchas variantes, todas medidas y graciosas. Y la música guarda vestigios de giros antiguos."
Kurt Pahlen, "Nueva síntesis del saber musical", Emecé Editores, 1989, p. 223-224.
A lo que podría añadir como elementos comunes: la armonía funcional cadencial, la utilización de compases binarios y ternarios, la simetría, la forma binaria.

Luis Colucci dijo...

Sigo: Lo de los fantoches del video de youtube es increíble, insuperable.
Si, Rubén, una de las cosas que precisamente me parecen fuera de lugar son el concepto y el contexto, cosas que nunca negué que fueran importantes en el arte, aunque no las pongo por encima de la forma.
Además, formalmente, el fragmento no es toda la obra. Algunas piezas funcionan solas y otras no lo hacen, pero en este caso el extracto hace perder la forma.
La articulación y la dinámica me parecen pobres, las baterías cortan el clima que produce la rítmica en la obra y añade un timbre que en vez de sumar, resta.
Claro que Mutter, o Il Giardino (o Karajan o Pinnock) ofrecen reconstrucciones, eso es inevitable. Claro que una reconstrucción del barroco es algo menos complicado que una de la edad media, porque se manejan más datos. Pero aún así, no tenemos el oído de un veneciano del siglo XVII o XVIII.
Lo barroco suele estar presente en el contrapunto en la música contemporánea. Las formas de variación (inversión, retrogradación, etc.) que se usan provienen de técnicas que ya se utilizaban en el barroco. Schoenberg encontró allí un potencial que aplicaría, por ejemplo, en el sistema dodecafónico.
Pienso también que, por ejemplo, el romanticismo decimonónico también nos traslada muy bien a su época.
Un saludo.

Luis Colucci dijo...

Perdón, no la quiero hacer larga, pero me interesa el tema.
Una transcripción, a mi juicio fiel del carácter de una obra barroca, podría ser ésta:
http://www.youtube.com/watch?v=xdEAccE7BMs
Y ésta sería una utilización del comienzo de un tema para componer otra cosa, con otro clima, que para mí está muy bien:
http://www.youtube.com/watch?v=N2RNe2jwHE0
Luego habrá que ver qué interés tienen para cada uno.

Rubén dijo...

Muy interesante todo, Colucci; en cuanto tenga tiempo me gustaría comentar unas cosas. Saludos.

Dimo Java-Lee Garcia dijo...

En mi mente Dios existe más de lo que tu existes.

Rubén dijo...

Me picó la curiosidad, Colucci; he estado buscando información sobre danzas argentinas presuntamente tradicionales. Llego a la conclusión de que el argentino es un ejemplo extremo de folklore diseñado por una élite (que adoptó y folklorizó formas cultas europeas, como dice Carlos Vega y otros que he estado leyendo). El resultado, como suele pasar en estos casos, ha sido la total confusión (por no llamarlo engaño) al servicio de un proyecto cultural nacional (también en Europa, donde por ejemplo muiñeiras gallegas que apenas tienen setenta años pasan por tradicionales “de toda la vida”). El documental que estoy haciendo trata en parte sobre esto; el asunto me fascina. Encontré este vídeo de una de esas danzas argentinas de origen cortesano; lo mejor es el comentario que hace uno:

”Decía Leda Valladares: Todo lo tradicional tiene un sello de verdad nacional, que se impone y despierta amor. Tenemos la obligación de conocer y difundir nuestras danzas nativas. No son reliquias históricas sino fuentes de sabiduría colectiva o popular llevadas al escenario.”

(Subrayo lo que creo que más contribuye a perpetuar el engaño folklorista)

Es interesante lo del fragmento, puede que tengas razón; sin embargo yo llevo años escuchando fragmentos mucho más a menudo que piezas enteras (de hecho, si lo que quiero es disfrutar de verdad, me salto el segundo movimiento de las sinfonías clásicas). Por no hablar del tiempo que hace que no escucho un LP de principio a fin. No creo que el mío sea un caso raro. Por otra parte, un fragmento sacado de contexto, ampliado o repetido, ofrece otra perspectiva que también puede ser interesante (buena parte del arte contemporáneo se basa en esto, por cierto).

Lo del California Guitar Trio no lo veo esencialmente distinto de lo que hacen los del segundo vídeo que puse (la lección de guitarra eléctrica). Coincido en lo de Jethro Tull, y a propósito: ¿vosotros en Tanger no buscáis una relación parecida con la música del pasado?

Saludos y gracias a todos por los comentarios, también al creyente fervoroso.

Luis Colucci dijo...

Hola, Rubén, hace rato que esperaba la respuesta.
Me parece muy interesante lo que resaltás. En el caso del folklore argentino, pienso que sí, que tiene que ver con la idea de un proyecto nacional, bastante artificial por cierto, ya que está ligado a un concepto de identidad que no existía.
Una vez asegurada la independencia y la unidad del país, la clase dirigente quiso formar una especie de identidad retomando cierta herencia española y católica pero con "sabor local", para también extenderla a los hijos de los inmigrantes que hacia fines del siglo XIX y principios del XX llegaban a raudales.
Desconocía el caso de la muiñeira. Como anécdota personal, tuve que bailarla en un acto de mi escuela primaria, en uno de esos alardes de multiculturalismo que se hacían aquí por entonces ("Argentina, crisol de razas" se decía) ante la indignación de mi abuelo, hijo de calabreses, je.
Lo de los fragmentos lo comentaba a partir de ciertas colecciones de CDs que aparecieron (aquí hicieron furor en los 90) con fragmentos de obras mezcladas que muchos "horteras" (aquí no se usa, pero me encanta la palabra) compraban porque les parecía fino y así podían jactarse de que escuchaban música clásica.
Sí, un fragmento sacado de contexto puede ser interesante, pero depende mucho de cómo se lo use y del "background" que tenga el oyente.
Lo del CGT me parece más fiel al barroco que lo de los rockeros o lo de Mae. Hay algo diferente en la interpretación, en el clima, en el trabajo dinámico, en el timbre, en el fraseo, hasta en la actitud de los intérpretes, pero son cosas discutibles.
Hay algo de eso que mencionás en Tanger, aunque no utilizamos melodías o citas de obras antiguas, pero sí algunas técnicas, formas y procedimientos llevados a otro lenguaje. De todos modos, llevamos bastante tiempo trabajando y ha habido algunos cambios en todos estos años.
Un saludo.

Rubén dijo...

Así que “galego por un día”, ¿eh, Colucci? Imagino perfectamente al calabrés rabioso.

Sobre los “proyectos nacionales”, decir que todos son artificiales y están ligados a identidades “que no existían”; como el amor cortés, el pulpo á feira o el motor de cuatro tiempos, la nación es un invento humano, y lógicamente el proyecto para alcanzarla o exaltarla también. Esto en principio no me parece ni bueno ni malo. Como nacionalista creo bastante en todo ello, siempre que se acepte que hablamos, en expresión de Benedict Anderson, de “comunidades imaginadas”, no de realidades naturales.

Sé a qué CD´s infames y “músicos” sin vergüenza ninguna te refieres (atención al arpa; y cuando parecía que no se podía llegar más lejos, la trompeta...).

Cuando pensé en cierta conexión entre Tanger y algunas músicas del pasado no me refería, por supuesto, a una relación literal, sino a algo como lo que comentas. De todas formas tendría que escuchar más.

Un saludo.

Anónimo dijo...

http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/nacionalismo/peor/construccion/hombre/elpepirdv/20100829elpepirdv_1/Tes

Rubén dijo...

No esperaba menos de este sujeto, no por casualidad gran enemigo también del arte contemporáneo, al que ataca con parecidos argumentos (de corte populista la mayoría).

Soren Vargas dijo...

Me encantaría saber, con quién comparaban a Vivaldi en aquella época... ¿habría alguna? Nosotros ya tenemos el backup. Ellos no se si tenían el alma intacta.