viernes, 27 de febrero de 2009

Teoría y práctica

Andy Warhol

Un clásico de las discusiones sobre arte contemporáneo: la importancia del discurso. Simón Marchán Fiz lo explicó en un libro fundamental (árido por momentos, eso sí):

"Desde el momento -crisis de los lenguajes artísticos tradicionales- en que se instaura el principio de la constitución de estructuras se alteran las relaciones de la teoría y la praxis artística. La obra se convierte en el punto de partida de una reflexión más amplia que remite continuamente a la misma obra. Esta emerge en el marco de teorías, como valor confirmatorio de concepciones y modelos teóricos. U. Eco señalaba ya en 1963 que "en el arte moderno el problema de la poética ha prevalecido sobre el problema de la obra en cuanto cosa realizada y concreta"
Si en el arte tradicional predominaba el objeto sobre la teoría, en el modelo sintáctico-semántico desde la "abstracción" se da un equilibrio, hasta abocar a situaciones límites -como en el arte conceptual-,
donde prevalece la teoría sobre el objeto. Ya no se basta la obra, sino que debe enmarcarse en las teorías que la fundamentan."

Simón Marchán Fiz: Del arte objetual al arte de concepto, Madrid, Akal, 1986, pág. 12

13 comentarios:

Ernesto dijo...

El blog pinta bien, pero empezar con el tocho de Marchán Fiz no se si será lo más didáctico... Un saludo

María dijo...

Ya no se bastan las cosas, ya no se basta la palabra...ya, casi, no se basta el hombre sino re-construyendo constantemente fundamentaciones sin fundamento para llegar al mismo punto de siempre: la subjetividad sin participios (siempre en gerundios).

Rubén dijo...

María: lo que dices es muy sugerente y se presta a múltiples lecturas. Ciñéndolo al terreno del arte se me ocurre que la dependencia del objeto con respecto al discurso tiene uno de sus orígenes remotos, paradójicamente, en la autonomía del arte conquistada por algunas de las vanguardias históricas (por ejemplo, el paso a la pintura abstracta -Kandinski, Malevitch... -, que representó sobre todo un abandono de las servidumbres con lo real). Morgan Russell, un pintor estadounidense poco conocido, escribió en 1916:

"Creo que la pintura no ilustrativa es el más puro modo de expresión estética, y que su efecto emocional será incluso más fuerte sin las trabas de la representación."

En Cor Blok: Historia del arte abstracto, Madrid, Cátedra, 1992, pág. 91

Se trataba, como dices, de que el arte se bastase solo. Más tarde esta autorreferencialidad fue desarrollando teoría -quizás en buena parte por necesidad, por agotamiento-, la cual se incorporó a la obra de arte como un elemento más. Pollock, con su énfasis en los aspectos procesuales de la pintura, puede ser visto como un puente entre la autosuficiencia de la abstracción y la "discursodependencia" del arte conceptual. ¿Hasta dónde lo habría llevado él si no hubiese estrellado su Cadillac contra aquel árbol? Nunca lo sabremos.

Más en general, te diré que yo me siento particularmente afín a la filosofía antifundamentalista, es decir, la que cuestiona cualquier idea basada en unos principios que se pretenden verdaderos y por lo tanto inmutables. La subjetividad es, creo yo, nuestro verdadero hogar; todo lo que podemos hacer -que no es poco- consiste en "redescribir continuamente el mundo" (por usar la expresión de Richard Rorty) a través de innumerables versiones particulares.

Ernesto: puede que tengas razón, el libro es un poco pesado a veces, pero se trata de un texto clave. Marchán Fiz es un tipo riguroso a quien por cierto da gusto escuchar como conferenciante.

Gracias por vuestra participación.

teucro85 dijo...

¿Ha leído el artículo que reseño en mi blog?
Enhorabuena por el suyo.

Blanca Oraa dijo...

Me parece muy interesante tu blog y, en principio tu actitud sin concesiones ante cómo se manipula con el "arte contemporáneo".
También, y sobretodo me complace enormemente que tengas la delicadeza de contestar a tus comentaristas tomándote tu tiempo.
De hecho te he agregado a mi lista de blogs.

tosta mista dijo...

“pero en el instante mismo en que me parece participar de la vida de otro, sólo la alcanzo en sus confines, en sus polos exteriores. Es el mundo donde nos comunicamos por lo que tiene de articulado nuestra vida. A partir del césped que se extiende ante mí me parece vislumbrar el impacto causado por el color verde en la visión del otro, por la música penetro en su emoción musical, es la cosa misma la que me abre el acceso al mundo particular de los demás. Pero hemos visto que la cosa misma es siempre para mí la cosa que veo. La intervención del otro no resuelve la paradoja íntima de mi percepción: por el contrario la agrava con ese otro enigma que constituye la propagación a otro de mi vida más recóndita –enigma que es a la vez otro y el mismo, ya que , con toda evidencia, si puedo salir de mí es por el mundo. Así pues, no cabe duda de que los "mundos particulares" se comunican, que cada uno de ellos se da a su titular como variante de un mundo común. La comunicación nos convierte en testigos de un sólo mundo, así como la sinergia de nuestros ojos los fija en una cosa única. Pero en uno como en otro caso, la certeza por más irresistible que sea, es de una oscuridad absoluta; podemos vivirla, pero no pensarla, formularla o erigirla en tesis.”
(...)
“el niño percibe antes de pensar, empieza por situar sus fantasías en las cosas y sus pensamientos en los demás, formando con ellos como un bloque de vida común en que las perspectivas de cada cual no se distinguen todavía.”
(...)
“el niño entiende mucho más de lo que es capaz de decir y en sus respuestas va más lejos de lo que es capaz de definir, y lo mismo ocurre en el adulto. Una verdadera conversación me da acceso a pensamientos de los que no me creía capaz, de los que no era capaz, y a veces me siento acompañado por un camino que ignoraba y que me abren mis propias palabras suscitadas por las del otro.”

merleau-ponty "lo visible y lo invisible

me gusta pensar el arte como este lugar de articulación dinámica de subjetividades.
ánimo con el blog, espero que de lugar a la abertura en cada uno de los que participen de caminos propios ignorados suscitados por la participación de los otros.

Rubén dijo...

Teucro85: el artículo de Cereceda me parece más o menos bien (reconozco que no soy fan suyo), aunque la exposición de Sánchez Castillo -que desde luego tampoco mueve al entusiasmo- no merece, creo, tanto despliegue crítico en su contra.

Gracias por el enlace, Blanca. Creo que no entiendo muy bien a qué te refieres con lo de que "se manipula con el arte contemporáneo". Ya me contarás.

Tosta mista: eres justo lo que hace falta aquí. Siempre que lo hagamos "con sentidiño", los Merleau-Ponty, Bataille, Deleuze... y también los Baudrillard, Lyotard... son filósofos que tarde o temprano viene bien sacar a colación en cualquier discusión sobre arte contemporáneo. Lo digo porque además son el tipo de "gente francesa" que yo no controlo demasiado -salvo quizás Foucault-, pero a quienes reconozco un valor poético y evocador irrenunciable en el debate estético; enriquecedor siempre que se mida la dosis. Lo mejor es que de vez en cuando te pases por aquí para acercarnos ese tipo de pensamiento, especialmente cuando otros estemos -al menos por mi parte me temo que así será- demasiado embotados en filosofías de carácter más analítico, pragmatista, etcétera.

En fin, que la pluralidad de perspectivas esté representada, pues ello es también un rasgo importante del arte contemporáneo, el cual demasiadas veces es caricaturizado como la simple materialización de cuatro tópicos posmodernos (en su versión más mercantilista).

Obviamente, de todo lo que citas, me quedo con el último párrafo, que describe perfectamente la actitud que todos deberíamos adoptar no ya para enfrentarnos al arte contemporáneo, sino también para, una vez experimentado, integrarlo en nuestra experiencia y enriquecer, gracias a él, nuestra relación con los demás:

“El niño entiende mucho más de lo que es capaz de decir y en sus respuestas va más lejos de lo que es capaz de definir, y lo mismo ocurre en el adulto. Una verdadera conversación me da acceso a pensamientos de los que no me creía capaz, de los que no era capaz, y a veces me siento acompañado por un camino que ignoraba y que me abren mis propias palabras suscitadas por las del otro.”

Ya sé que a muchos todo esto les parece un rollo infumable, filosofía barata que sirve de coartada a los timadores del arte moderno. Pero también sé, creedme, que a más de uno el rollo ya no le parece tan infumable como hace un par de semanas. Paciencia.

María dijo...

Para mí, Rubén, la dependencia del objeto con respecto al discurso tiene lugar desde que el hombre es hombre... Ese empeño (absurdo para mi gusto) de etiquetación perpetuo no hace más que desvirtuar cualquier otra manifestación (sea artística o de otra índole) puesto que -para qué nos vamos a engañar- el lenguaje es otro artefacto más... otro paradigma al que le falta objetividad y le sobra envergadura...

En cuanto a mis poemas, no, no invertí más tiempo en los primeros o últimos versos. Normalmente donde más tiempo invierto es, precisamente, en lo que más arriba refería: cuadrar los sentidos dentro de las palabras.

No sé si habrás tenido ocasión, pero en el mismo espacio que has visitado tengo enlazado otro con algunas cosas que pinto (ya desde hace mucho). Te lo dejo por si te apetece y tienes tiempo.
http://opusalba.blogspot.com/

Un saludo,
María

Rubén dijo...

De acuerdo en todo, María. Las etiquetas hacen su función en determinados contextos (sobre todo son didácticas), pero ceñirse a ellas implica perderse visiones de conjunto, quizá imperfectas, pero demasiado interesantes como para abandonarlas en favor del orden. Eso que tanto se escucha a algunos de que "las categorías están ahí por algo" yo se lo dejo a los entomólogos y demás amantes de la taxonomía.

Además de que no creo que constituya lo realmente importante en el arte, cualquier clasificación es -y enlazo con lo que apuntas sobre la subjetividad inherente al lenguaje-, 1) convencional (no responde a cómo es en sí la realidad) y 2) parcial (sólo es una opinión), por muchas ínfulas cientificistas que guíen al archivero de turno. Para empezar, su catálogo siempre marginará más elementos fuera de los que dejará organizadas dentro (como escribió Spinoza: "Toda determinación es una negación").

Me pareció que el principio de ese poema estaba especialmente trabajado. Veré con calma tus pinturas.

María dijo...

Pues verás, en primer lugar decirte que cada cuadro parece de su madre y de su padre porque yo soy así: algo (mucho) caótica. Nunca o casi nunca he seguido una trayectoria recta (de esas de uno, dos y tres...). Lo mío siempre ha sido, más bien,curvilíneo... a expensas del momento, del día, del lugar...
Y, respecto a la pregunta de qué significa para mí, pues no sabría decirte con excatitud. A veces la parte intuitiva (casi siempre) tiene más peso que la racional... Con todo, sí puede hablar de algunas cosas como: el peso mediático, las máscaras, los engaños, "lo perfecto e imperfecto", los cuerpos o el alma recluída...

Rubén dijo...

"las máscaras, los engaños, "lo perfecto e imperfecto", los cuerpos o el alma recluída... ¡Pero entonces lo de David Cronenberg es más fuerte de lo que me imaginaba! ¿Te gusta Cronenberg?

María dijo...

No, qué va, no me gusta Cronenberg... Nunca he tenido ninguna figura de poder que me marcase hasta sentir identificación pseudoplena.. Es más, la simple idea me repele. Los monotema nunca me gustaron, largar fiesta, miserias, pesadumbre siempre a través de los mismos iconos, tampoco me entusiasma. No sé... Por eso quizás todo, en mí, parezca un poco desordenado, como decías...

Rubén dijo...

Ya, mujer, lo de "sentir identificación pseudoplena" es excesivo (con un artista, con cualquier persona...), quizás también repelente. No he querido sugerir tal cosa, sólo hablaba de influencias, intereses; vamos, lo normal.

Sobre los monotema (y los "multitema") habría mucho que hablar; son opciones. Como dice la famosa frase de Arquíloco popularizada por Isaiah Berlin: "La zorra sabe muchas cosas; el erizo sabe una e importante." Siento disentir contigo: yo -como Cronenberg- soy un erizo.