martes, 25 de mayo de 2010

Perdidos: ¿truco mal resuelto, droga adulterada o simple secta? (SPOILER)

Como ya dije hace casi cuatro meses, la deriva de Perdidos no auguraba un final sublime, concepto al que se arrimó la serie sólo para caricaturizarlo. Lo que no esperábamos es que al dar por terminada esta larga broma (seis años, seis) sus guionistas ni siquiera estuvieran a la altura de su propia desvergüenza. Prometían el final apoteósico de una historia épica –toma ya- y se quedaron en un coitus interruptus, es decir: pura mojigatería religiosa. El gran descubrimiento que Perdidos ha revelado es que, además de unos liantes, sus creadores son unos cursis de tomo y lomo, y se pirran por la fe, ese recurso narrativo de los cobardes (Descartes incluido). No eran frikis de lo paranormal, lo cual habría tenido su gracia; sólo eran los temerosos de Dios de toda la vida (americana). Qué coñazo. Pero sobre todo, qué barato:

Batiburrillo religioso en forma de vidriera presidiendo el presunto final abierto de Perdidos

Ahora que muchos se sienten timados porque no les han explicado el meollo de la serie, no faltan quienes tratan de convencernos de que lo bueno es precisamente un final abierto. Muy cuesta arriba se pone ya sacarlos de la secta. De todos modos, vale la pena insistir una vez más. ¿Cómo que abierto? Repetimos:

Falta el símbolo de mi religión –el Antimadridismo- y eso me indigna bastante

Pasarse seis años complicándole la vida a la audiencia planteando un montón de misterios, para al final resolver –con problemas- uno de cada diez y encima justificarse diciendo que “de todas formas eso no es lo importante” no parece muy honesto. También el Real Madrid decía al principio de la liga que lo iba a ganar todo, y ahora berrea a los cuatro vientos que lo bueno de verdad vendrá la temporada que viene con Mourinho. Resulta que los fracasos (otros misterios sin resolver como Kaká y Benzema) de la recién terminada ya no son lo importante. Repito: son los totalmente abducidos por la secta quienes se lo creen.

Yo respetaba Perdidos en la medida en que creo que hay algo meritorio en los que son capaces de torearme cual pelele, como cuando un prestidigitador me engaña con sus naipes. Pero el truco tiene que terminar. Y si al final el mago de turno me suelta “Ah, ¿que no era ésta la carta que habías elegido? Bueno, da igual. Eso no es lo importante”, es fácil imaginar la cara que se me queda. Cuando dije que esta serie era lo más parecido a la cocaína (uno no está seguro de que sea buena pero le gusta desde el principio y sólo quiere más y más) ya sospechaba que se trataba de una muy adulterada, pero no tanto como para que el dealer trate ahora de convencerme de que lo del 90% de polvos de talco con los cuales intentaba engañarme no es lo importante. Y si añade que el problema es mío porque no tengo la suficiente fe, sólo puedo sugerirle, la próxima vez, que apele a la suya cuando le dé una servilleta de papel en lugar de los 60 euros de rigor.

Para mí, la enseñanza principal de Perdidos nada tiene que ver con lo que les sucede a los personajes, ni con unas absurdas metáforas filosóficas que algunos siguen empeñados en desentrañar, ni siquiera con un burdo mensaje religioso ambientado en un purgatorio de andar por casa (¡carallo con el final abierto!). Lo único que he podido constatar con provecho es lo fácil que resulta para cualquiera empezar a contar una historia y liarla, pero qué complicado se pone todo en el momento del “hay que ir terminando”. Eso es lo realmente difícil, y no el tópico de la hoja en blanco. Mientras no llega ese punto crucial, los faroles pueden ir surtiendo su efecto.

A veces también lo hacen al final. Como se sabe, las sectas van minando a sus cachorros con una propaganda plagada de múltiples digresiones ajustadas a los intereses de cada uno de ellos (a veces son los viajes en el tiempo, para algunos los monstruos con forma de humo negro, para otros los personajes con nombres de filósofos…). Es tras un largo proceso, justo cuando te aseguran que esas debilidades tuyas –en el fondo las que articulan tus convicciones más profundas- encajan perfectamente en el mensaje de Dios, la Cienciología o Dharma, que hay que estar preparado. Conmigo no lo han conseguido. Toda mi simpatía a los que, incluso en el país del In God We Trust, se han sentido estafados.

25 comentarios:

Humo negro el que sale de mi cabeza dijo...

Totalmente de acuerdo. Nos toman por imbéciles con series como estas, al final no hay tanta diferencia con el famoso sueño de Los Serrano, que tanto cachondeo provocó. Pero claro, como esto es Lost... Lo realmente vomitivo es lo de la religión, los yankis no aprenderán...

Manolo dijo...

Yo lo resumiría así: unos guionistas flipados tienen una idea maja, les dicen que va palante, se ponen a liar la madeja cuando ven que la serie es un exitazo, hasta que ya no saben como terminar, vamos que ni se acuerdan del oso polar. Un día uno va a misa de doce y dice ¡YA LO TENGO!

LOST FOREVER dijo...

Pero qué listillos sois, mucho criticar pero seguro que estabais pegados a la televisión como el que mas... Si no os gusta por que la veis??? Un final apoteósico, si señor, a lo mejor preferiais todo mas mascadito para que vuestras cortas entendederas entendieran algo. Manolo no seas infantil, que las series no se improvisan, hay un equipo de guionistas muy numeroso que elabora las tramas de principio a fin, por favor, que estamos hablando de una de las cadenas más importantes del mundo!

Manolo dijo...

Forever, no te alteres, que lo de la misa de doce también era broma... Y aún así: los guionistas improvisaron.

Gabriel M. dijo...

Estupendo artículo, coincido plenamente. Sumo mis condolencias a los estafados, y me permito darles un consejo: lean más.

Un saludo,

el postmodernismo neu guave es lo mas dijo...

Pues hombre, qué quereis que os diga, la serie tiene su punto, pero esta claramente plagiada de una vieja redaccion de un compañero de clase, de folio y medio, ojo, en la que pasaba en dos lineas del planteamiento, absurdo, eso si,( lo de Lost se ve super logico y currao), a un desenlace apoteosico, nunca se me olvidara la ultima frase: y al final murieron todos, asi que no improvisaron, copiaron a un zoquete de 16 tacos.

ozonas dijo...

Absolutamente de acuerdo. Han estado extendiendo cheques sin fondos, comprando a crédito, pidiendo aplazamientos, prometiendo pagar a todos los acreedores. Se ganaron nuestra paciencia. les creímos. Pues bien, se acabó el plazo y nos pagan con violines y besos? Me dan ganas de mandarles a Joe Pesci.

Rubén dijo...

Gracias por vuestros comentarios; coincido en casi todo lo que decís.

Fracaso? dijo...

Será una droga adulterada y todo lo que tu quieras pero todo el mundo (también tú) están hablando de Perdidos, así que no veo el fracaso por ningúna parte.

Rubén dijo...

Sí, y no sólo hablamos aquí. Más interesante esto, en el blog del crítico Miguel Ángel Hernández Navarro.

Anónimo dijo...

LOST FOREVER, como tú lo has entendido todo, explícanoslo, gracias

Rubén dijo...

No, por favor; no es necesario...

Amando dijo...

No he visto ¡lo juro! ni un minuto de ese programa. He leído, sí, algo sobre él en la prensa. Ánimo Rubén, creo que das buena cuenta de esa melaza.

Julián Marías dijo...

¡Hola! ¿Alguien me puede decir de qué religión es el símbolo que aparece en la vidriera? Abajo a la izquierda...
Es curioso que en la cabecera de tu blog tengas a un metanóico, por cierto, pieza de museo para algunos... Si el joven Dylan pudiera ver al viejo Dylan... ¡Coño! Igual va por ahí, igual Bob se "find-eó" (=dícese de la actitud propia del erase una vez...) y tiene la solución a LOST.
Ata loguiño, compañeiros...

la simpatica canalla dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Hablas de cursilería, yo diría más, han caído en el mal gusto. He leído en un blog del que tienes un link que lo verdaderamente importante de la serie es la evolución de los personajes, bueno, pues esa evolución ha sido culminada por el recurso más barato que se pueda imaginar, dedicar todo el último capítulo a dejar bien emparejados a unos y otras. ¿En un intento de contentar al, seguramente numeroso, grupo de quinceañeras que siguen la serie? Debe ser eso, porque no me explico cómo ningún adulto puede ver resueltos de este modo todos esos conflictos que parecían arrastrar los personajes. Y hasta podría haberme dado por satisfecha con un final de tipo cursilón del palo “el amor redime los pecados”, tan predispuesta estaba yo a darme por satisfecha. La verdad es que no me esperaba nada del final, me hubiese parecido perfecto uno tipo Cortázar, estoy pensando en “La noche boca arriba”, por ejemplo. Hasta me hubiese tragado un rollo tipo Lynch, ese gran estafador. Pero por donde no paso es por esta respuesta reduccionista. Porque la cosa es más grave de lo que parece. El mensaje (explícito) de Lost es que cuando no encontramos respuestas, cuando la lógica no es suficiente para explicar las cosas, el único refugio que nos queda, pobres mortales, es la religión. Y ahí es donde ya me tocan los cojones. Tanta física cuántica, tanto electromagnetismo y tanta hostia para acabar diciendo que solo las religiones pueden desentrañar el misterio, el siglo XII versión New Age. No busques la lógica de las cosas, ten fe. Me cago en sus muertos. Y no es que se hayan cortado, oiga, que después de 6 años de comernos la cabeza eligen una iglesia para dar por finalizado el embolao. Resurreción de los muertos, perdón de los pecados y las puertas del cielo con la luz de dios padre redentor iluminándolo todo.
No es que la cocaína sea mala, es que el camello me ha salido monaguillo. ¡Que me devuelvan mis 60 euros!

Rubén dijo...

Antes de nada, una duda que me reconcome desde hace dos días. Veo en el blog a mucha gente nueva desde el post de Perdidos, ¿cómo habéis llegado hasta aquí? Es que normalmente no pasamos de cien visitas diarias (como muchísimo cinco a la vez), y anteayer hubo un momento en el que había 40 personas conectadas.

Amando: la cosa tenía su interés antes, pero una vez que ya todo el mundo sabe el final, la serie pasa automáticamente a estar fuera de época; creo que ha perdido toda la gracia.

Julián Marías: la ruedita ésa supongo que será esto. Sobre la pieza de museo, me interesa mucho más lo contrario: cómo ve el viejo Dylan al joven Dylan.

Simpática canalla: creo que en el blog al que aludes Hernández Navarro se ha explicado ya bastante bien, y con argumentos interesantes (que no hay por qué compartir). Coincido contigo en todo lo que dices, salvo en una cosa: David Lynch no es ningún estafador.

Gracias a todos por vuestros comentarios.

la simpatica canalla dijo...

¿Sabes por qué tienes tantas visitas? Pues porque alguien te ha citado como opinión de referencia en los comentarios de un blog del periódico El País (http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2010/05/lost-isla-literaria.html) Por ahí he encontrado yo también este blog.

Las opiniones de Hernández Navarro me han parecido interesantísimas y sin duda sabe de lo que habla.

Y sobre David Lynch...si tiene vergüenza algún día dará una rueda de prensa en la que admita que lleva décadas tomándole el pelo al personal. (Esta también es una opinión que no hay porqué compartir)

Rubén dijo...

Muchas gracias por la información.

No me parece que sean tomaduras de pelo al personal El hombre elefante, Blue Velvet o The Straight Story, incluso Cabeza borradora puede ser muchas cosas, pero no eso. Lo que va de Carretera perdida (para mí la mejor) a Inland Empire, pasando por Mulholland Dr. es, en todo caso, una apuesta personal que no engaña a nadie; Lynch en ningún momento se mueve en una narrativa convencional en la que todo tiene que casar (estoy siplificando). Lo mejor, creo, es acercarse a estas películas con otros ojos, de forma parecida a como abordamos buena parte del arte contemporáneo; por ejemplo, Inland Empire yo llevo viéndola a trocitos durante tres o cuatro meses y me encanta.

Anónimo dijo...

¿Qué puedo decir de la serie “Lost- Perdidos”? Seré directo, tan directo como la serie.
Creo sinceramente que los guionistas han perdido el rumbo de su brújula mental con tanto campo magnético. Creo que han sido devorados por su propia creación (el que anda con un cojo si al año no cojea, renquea) y esto es lo que les ha pasado.
La serie en sus inicios prometía, tenía muy buenas maneras, parecía un producto fresco, algo inusual dentro de esta retahíla de series cortadas por el mismo patrón, pero no, todo ha quedado en agua de borrajas visto el capítulo final.
El final no tiene ni pies ni cabeza. El final es como el humo negro que ha envuelto toda la serie y ha ocultado el resplandor de la luz que emanaba de sus orígenes.
Yo me siento estafado, y me siento así por creer que al final todo iba a tener una explicación coherente, pero ingenuo de mí por pensar que el caos tiene una razón de ser.
Lo peor ha sido el tiempo perdido-lost, pero en fin, era bonito hasta que llegó el final, fue bonito mientras duró.
Luis Lucas Trapaza
PD. Como la vida misma…

Anónimo dijo...

Para los conformistas del final de la serie. Creo aceptar como bueno todo lo que te den es la postura más cómoda, todo está bien, todo es muy bonito. Pero la realidad es que nos han estado vendiendo humo y al final habéis comprado la moto y una vez comprada fastidia asumir la realidad y tenéis que poner una sonrisa (forzada) en vuestras bocas. Seguro que internamente no estáis satisfechos aunque la fachada diga lo contrario e insistáis en que sí. Hay que tener un poco de espíritu crítico, es más sano que el todo vale.

Luis Colucci dijo...

Ja ja. Yo, por suerte, me abrí a tiempo, ya lo hemos comentado en otro post. El final me lo contó un amigo que estaba indignado. En fin...era de esperar.
Ya que citaron a Lynch...va una pequeña opinión. No vi mucho. "Blue Velvet" me aburrió bastante. "Carretera perdida" me pareció tremendamente previsible. "Mulholland drive" es pura trampa.
Saludos.

Luis Colucci dijo...

Rubén: ¿El antimadridismo tiene un símbolo? Je.

Rubén dijo...

No, Colucci, que yo sepa. Creo que escribiré algo sobre Lynch; os pasáis mucho con él.

Saludos

Anónimo dijo...

Hay este este pelotas con sus estupideces de siempre, ahora contra Lost, pero parece que estuvo pegado a la serie hasta el final. Pobre sin verguenza incongruente. Arriba el arte. Arriba Lost.

Rubén dijo...

Arriba la ortografía también.