miércoles, 1 de abril de 2009

Hobbes y Cronenberg: sobre el cuerpo social

Thomas Hobbes (Inglaterra, 1588-1679) y David Cronenberg (Canadá, 1943)

"La naturaleza (el arte con que Dios ha hecho y gobierna el mundo) está imitada de tal modo, como en otras muchas cosas, por el arte del hombre que éste puede crear un animal artificial. Y siendo la vida un movimiento de miembros cuya iniciación se halla en alguna parte principal de los mismos, ¿por qué no podríamos decir que todos los autómatas (artefactos que se mueven a sí mismos por medio de resortes y ruedas, como lo hace el reloj) tienen una vida artificial? ¿Qué es en realidad el corazón sino un resorte; y los nervios, qué son sino diversas fibras; y las articulaciones, sino varias ruedas que dan movimiento al cuerpo entero tal como el Artífice se lo propuso? El arte va aún más lejos, imitando esta obra racional que es la más excelsa de la naturaleza: el hombre. En efecto: gracias al arte se crea ese gran Leviatán que llamamos república o Estado [...]".

Thomas Hobbes, Leviatán, 1651 [Madrid, Tecnos, 1996, p. 46]




David Cronenberg, Crash, 1996

"La causa de la sensación es el cuerpo externo u objeto que actúa sobre el órgano propio de cada sensación, ya sea de modo inmediato, como en el gusto o en el tacto, o mediatamente, como en la vista, el oído y el olfato: dicha acción, por medio de los nervios y otras fibras y membranas del cuerpo, se adentra por éste hasta el cerebro y el corazón [...]. Esta apariencia o fantasía es lo que los hombres llaman sensación, y consiste, para el ojo, en una luz o color figurado; para el oído, en un sonido; para la pituitaria, en un olor; para la lengua o el paladar, en un sabor; para el resto del cuerpo, en calor, frío, dureza, suavidad y otras diversas cualidades que por medio de la sensación discernimos. [...] Ahora bien: su apariencia con respecto a nosotros constituye la fantasía, tanto en estado de vigilia, como de sueño [...]. En efecto, si tales colores o sonidos estuvieran en los cuerpos u objetos que los causan no podrían ser separados de ellos como lo son por los espejos, y en los ecos mediante la reflexión. De donde resulta evidente que la cosa vista se encuentra en una parte y la apariencia en otra."

Thomas Hobbes, Leviatán, 1651 [Madrid, Tecnos, 1996, p. 49-50]



David Cronenberg, eXistenZ, 1999

"En esta guerra de todos contra todos se da una consecuencia: que nada puede ser injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe: donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales. Justicia e injusticia no son facultades ni del cuerpo ni del espíritu. Si lo fueran, podrían darse en un hombre que estuviera solo en el mundo, lo mismo que se dan sus sensaciones y sus pasiones. Son aquéllas, cualidades que se refieren al hombre en sociedad, no en estado solitario. Es natural también que en dicha condición no existan propiedad ni dominio, ni distinción entre tuyo y mío; sólo pertenece a cada uno lo que puede tomar, y sólo en tanto que puede conservarlo. Todo ello puede afirmarse de esa miserable condición en que el hombre se encuentra por la obra de la simple Naturaleza, si bien tiene una cierta posibilidad de superar ese estado, en parte por sus pasiones, en parte por su razón."

Thomas Hobbes, Leviatán, 1651 [Madrid, Tecnos, 1996, p. 127]



David Cronenberg, Una historia de violencia, 2005

5 comentarios:

Sekyt dijo...

¿Pero quién es el "Leviatán" en Cronenberg? ¿"The Fly"? ¿"Spider"?
Buen blog, saludes!

Rubén dijo...

Sekyt: hasta el lunes no puedo contestarte como me gustaría; prometo hacerlo entonces. Gracias por tu visita.

Rubén dijo...

Sekyt: durante mucho tiempo yo interpretaba a Cronenberg en clave más "existencialista" que "política". Sin negar el interés de ninguna de estas dos lecturas (ni el de otras muchas), últimamete me interesa más la interpretación política.

Sigo pensando que Cronenberg nos habla todo el tiempo del clásico problema mente/cuerpo, derivado de la visón dualista del mundo que arrastramos desde Platón. Por cierto, para quien piense que todo esto no son más que pajas mentales de los críticos, que proyectan en Cronenbrg sus ideas (cosa que tampoco me parecería reprochable), sugiero leer con atención lo que el propio director dijo:

"Gran parte del pensamiento filosófico más elevado gira alrededor de la dualidad imposible entre mente y cuerpo [...]. ¿Por qué debe morir una mente sana sólo porque su cuerpo esté enfermo? Parece haber algo erróneo en eso."

(citado en Mark Dery: Velocidad de escape, Siruela, Madrid, 1998, p. 261)

Esto significa la consideración de Cronenberg como uno más en esa secuencia de artistas obsesionados con la fragilidad de la carne (Bacon, Cindy Sherman, Witkin... hace poco hablábamos de ello en Readvolution).
Pero la lectura política se ajusta tanto o más que esta. Creo además que no se contradicen entre ellas; se complementan. Las limitaciones del cuerpo son también las del Estado, y por eso creo que la metáfora también funciona en este sentido. Hobbes alimenta la metáfora como ningún otro filósofo político. El Leviatán (el monstruo bíblico) es, para Hobbes, la naturalza salvaje que el Estado puede más o menos domesticar, y esto nos evoca inmediatamente el tipo de autodominio que tenemos que llevar a cabo -especialmente en sociedad- con nuestros propios cuerpos.

En este sentido -entrando ya en las interesantes asociaciones que sugieres- creo que tanto la mosca en la cual se va conviertiendo Jeff Goldblum, como la obsesión arácnida de Ralph Fiennes, constituyen "leviatanes" personales que los personjes luchan por domar (con éxito desigual).

J. del Fiasco dijo...

Yo si estoy de acuerdo en que cualquier tema que acuda a la naturaleza individual tiene también una lectura sociocultural(política) y viceversa. Es algo que aparece mucho en el trabajo de los artistas más políticos; pienso en ludwig meidner, por ejemplo, o en el mismo sierra

Rubén dijo...

Bueno, Fiasco, sobre las lecturas políticas de las obsesiones privadas habría tanto que decir... Yo soy más bien partidario de mantenerlas alejadas o, más exactamente, de no buscar a toda costa la correspondencia entre unas y otras.